El hijo ha sido nombrado presidente del grupo de empresas, puesto para el que ha estado preparándose durante años. El número uno. Desde su nombramiento ha dedicado muchas más horas de las normal a atender los negocios. El padre, que lo ha advertido, hace algunos comentarios sobre los esfuerzos de su nuevo presidente.
Querido hijo:
Observo que últimamente has pasado bastante más tiempo en tu despacho y en los de nuestros clientes. Resulta agradable ver esto, pues hubo una época no hace mucho en la que me preguntaba si tenías interés suficiente como para encontrar a diario el camino de nuestras oficinas.
Para poder sacar todo adelante, no hay duda de que nuestras numerosas empresas exigen una buena jornada de trabajo, día tras día, a su capitán. Sin embargo, es importante recordar que no puedes tú solo, en parte porque no tendrías tiempo suficiente, pero principalmente porque necesitas valerte de los muchos conocimientos de nuestros empleados.
Todo presidente que quiera contar con una buena organización deberá tener, antes que nada, unos empleados competentes al frente de cada departamento de su empresa. Creo que esto ya lo hemos conseguidos. La función inmediatamente siguiente en importancia dentro del quehacer de cualquier presidente, tu quehacer ahora, es la comunicación: linea abierta entre tú y tu equipo diréctivo, tú y tus clientes y tú y tus empleados. Si estructuras adecuadamente el reparto de tu tiempo, podrás atender estas facetas dedicándolas unas veinte horas a la semana, lo que te dejará otras veinte horas libres para atender a todos los temás nuevos que surjan, tales como seminarios de direción, selección de maquinaria nueva o especial para las fábricas, ideas sobre nuevos productos, planificación de nuestra próxima fase de crecimiento.
Hay demásiadas personas que son excelentes «número dos » en el escalafón de su empresa, y muchas deben seguir siendo «número dos» por la sencilla razón de que carecen de las cualidades requeridas para ser el «número uno». El sillón presidencial ha destrozado a más de un pobre diablo que, permitiendo que su amor propio se impusiera a su cerebro, aceptó un puesto para el que no estaba preparado y al que nunca le deberían haber ascendido.
Para ser un presidente eficaz hace falta una amplitud de visión que pocas personas han tenido oportunidad de desarrollar. Habrás advertido que, a lo largo de nuestro camino juntos, habíaalgunas cosas que te empuje a hacer, muy a mi disgusto, y contra tu voluntad. Lo hice a propósito, para ensanchar tus horizontes y para estimular una forma más amplía de pensar, que te permitiera ser algún día presidente por derecho propio. Ese día ha llegado y te has hecho cargo de tus nuevas obligaciones, pero te ruego (ya que no puedo seguir dirigiéndote) que continúes lo que hemos empezado , continúa aprovechando todas las oportunidades para seguir el paso del resto del mundo. Si no lo haces, tampoco esperes que nuestras empresas continúen floreciendo y manteniendo su competitividad año tras año.
Quisera recordarte algunos de los temás que comentamos durante todos estos años en los que has ido subiendo en el escalafón de la empresa:
Cuando ingresaste en la universidad estabas convencido de que solamente seguirías el programa estricto de la carrera de ciencias empresariales (más la licenciatura de cervezología que se confiere en el bar de la universidad). ¿Te acuerdas? No mucho más tarde, viste lo prudente que sería ampliar tu formación y, junto con tus estudios financieros, estudiaste Economía, Ciencias Políticas, Relaciones Laborales, Inglés, Historia y Astronomía. Cuando saliste de la universidad, es seguro que no que sabías mucho más que elaborar y analizar unos estados financieros.
Después de tu licenciatura, al cabo de tantos años de exámenes que te habían tenido con la nariz metida en un millar de libros, lo último que deseabas era leer otro más. Sin embargo, desde que tu jefe (o sea yo) te puso un buen número de libros en tu estantería y te recomendó que los leyeras, este importantísimo aditamento ha seguido ampliando tu formación. Henry David Thoreau planteó esta pregunta: «¿Cuantos hombres han abierto una nueva era en su vida con la lectura de un libro?» En muchos casos tú empezaste y terminaste nuevas eras en tu vida con la lectura de un libro, ya que cada uno de ellos te dio una visión más profunda de aspectos de nuestro complejo mundo que pocos hombres se toman la molestia de descubrir. Por ejemplo, ¿recuerdas tu entusiasmo al descubrir todo lo que de espíritu emprendedor encierra la obra de Claude HopkinsMi vida en publicidad , escrita hacia 1924?
Luego viajamos. Era gracioso ver tu excitación, escuchar tus comentarios y responder a tus preguntas acerca de las costumbres de los paises extranjeros que empezamos a visitar cuando tenías unos doce años de edad. Resultó todavía más divertido, unos treinta años más tarde, observar tu Interés y curiosidad por los métodos de trabajo de los directivos extranjeros. Siempre estabas alerta para aprender algo nuevo, algún nuevo procedimiento de mejorar nuestra propia eficacia. Ya había desaparecido la mística de las tierras extrañas; ahora se trataba de que otros estaban haciendo las cosas mejor que nosotros en algunas facetas del negocio, y tu único interés era descubrir porqué lo hacían mejor y cómo podríamos hacerlo igual de bien.
Los viajes, como siempre sucede, ampliaron enormemente tu conocimiento y comprensión de las personas, punto crucial en la empresa, puesto que ¿donde estaríamos nosotros sin nuestros clientes y nuestros empleados? También ampliaron tu conocimiento de los negocios. Mediante los contactos que establecimos en todo el mundo para nuestra empresa importadora de productos químicos, aprendiste cómo pueden florecer los negocios mucho más alla del jardín de tu casa.
Algunas de nuestras mejores reuniones de dirección las celebramos en una piragua. Tu compatibilidad con la «Madre Naturaleza» fue un regalo inesperado del que disfrute enormemente al compartír contigo, ya que, para mi, no hay nada como la serenidad de los bosques para sacar de la confusión a una mente aturdida.
Durante una de estas salidas, recuerdo que te plantié mi teoría respecto a la forma de resolver los problemás: si no has podido tomar una decisión y ésta incertidumbre te pone en un aprieto, presenta el problema con todos los hechos conexos a tu mente y déjalo reposar allí, dando tiempo a que la solución se formule en el subconsciente, mientras vas remando en tu canoa, o te dedicas a pescar o cazar. Te dije que era como tener un ordenador particular escondido que pudieras programar a voluntad para que trabajara por ti, mientras tú seguías con lo que estabas haciendo. A mí nunca me ha fallado. Para cuando se aproxima a su final la partida de pesca o de caza, ya tengo una solución o salida viable al problema. Frecuentemente es una solución basada en un sexto sentido , y no hay mejor ayuda para esto que una oficina tranquila o la Madre Naturaleza . Personalmente considero que ella es el mejor consultor de dirección que hay en el mundo.
Me satisface mucho comprobar que, además de ir haciendo nuevas amistades durante estos años, has mantenido contacto con muchos de tus amigos del colegio y la universidad. Conoces mis opiniones acerca del valor de la amistad y de lo importante que es convervar amigos con los que puedas compartir tus alegrías y tus penas, e intercambiar ayuda, consejos y estímulos intelectuales.
La forma evidente en que disfrutas de tu familia ha sido, es y espero que siempre será un cuadro maravílloso de contemplar. Has sabido repartir tu tiempo entre el trabajo y la familia tan hábil como admirablemente. Son muchos los hombres que al subir los peldaños de su triunfo profesional, pisotean las manos o la cabeza de aquellos que más les quieren y a quienes más deberían querer, la esposa y los hijos que tratan de mantenerse junto a ellos. Es triste que muchos padres dediquen tantas horas extraordinarias a su trabajo y tan poco al diálogo con sus hijos. No tiene que extrañamos que tantos jovenes se enganchen a las drogas, al alcohol y a todo tipo de costumbres perniciosas, en ocasiones a edades increiblemente tempranas. ¿Quién puede maravillarse de que tantos abandonen los colegios? No es de extrañar, porque se dan cuenta de que a nadie le importa mucho cómo le va*. Creo que muchos hombres que han triunfado profecionalmente, obrarían de una forma radicalmente distinta si tuvieran la ocasión de dar marcha atras y evitar a su familias el precio que tuvieron que pagar por el triunfo.* Si quisiera reducir un hombre a la nada, no tendría más que dar a su trabajo un sentido de inutilidad. Fedor Dostoyevski.
Es opinión mía muy meditada que, mientras se tenga ocasión, pocas cosas son más importantes en esta vida que llevarse a los hijos á pescar. Desde muy pequeños. No por los peros que se cojan, sino por el tiempo que se pasa con los hijos que es el tiempo que se necesita para establecer vínculos de amistad con ellos Esto es lo que evita que más de un joven haya tomado decisiones imprudentes o calamitosas. Resulta muy duro darle preocupaciones o disgustos al viejo que siempre ha sido amigo tuyo.
La gente joven necesita y anhela las emociones. Yo me aseguré de que las tuvieras cuando bajábamos ríos salvajes en piragua o cuando te ensenaba a pilotar un avión a los dieciséis años, a pesar de que tus aventuras (y las mías) le daban a veces unos sustos de muerte a tu pobre madre.
Las aficiones manuales también son valiosas, ya que proporcionan la diversión o el descanso que necesita una mente ocupada para funcionar eficazmente. No puedes estar pensando en los negocios veinticuatro horas al día durante mucho tiempo sin que termines quemado . Para mantener un buen equilibrio en la vida has de reservar en los días de trabajo algo de tiempo para tus ediciones o el deporte (tus partidos de squash son formidables para despejar la mente y conservar el cuerpo en forma), y tiempo suficiente para disfrutar de tu familia. Un directivo asi es imbalible, pues este equilibrio perfecto hace que tal persona lleve a su trabajo una actitud racional, sana y bien ajustada, y sobre todo, una mente que no está obstruida con los desechos de la vida.
Algunas personas que han alcanzado la cumbre dicen que se está muy solo allí arriba. Bueno, eso depende de si saben o no disfrutar de la camaradería de sus compañeros de trabajo, de sus negociaciones con los clientes y con las personas a las que quieren hacer clientes, y de si han conservado algún amigo después de su ascensión a la cima. No comprendo la mentalidad de algunos de estos gigantes ; envanecidos y ciegos por el poder, se quejan de la soledad como si esta fuera cosa de admirar, como si fuera un sacrificio que hacen por el bienestar de su familia y de la humanidad. Con su pan se la coman No me siento impresionado por estos magnates, y espero que a ti te deslumbren tan poco como a mi. Dame un hombre que, a pesar de sus éxitos sea capaz de conversar inteligentemente sobre casi todos los temás, que no tenga bastante con los dedos de las dos manos y los dos pies para contar sus buenos amigos, que mantenga en buena forma su mente y su cuerpo y cuyo credo sea la moderación en todos los aspectos de la vida. Ese si que es digno de admiración.
Creo que es importante que sepas que se te empezó a considera candidato idoneo para la presidencia de nuestras empresas en fecha muy reciente. La gran mayoría de las empresas de propiedad familiar —y muchas Otras que no lo son— siguen la norma de promover a los miembros de la familia antes y por delante de cualquier otro empleado. En muchos casos, presidentes a los que se les otorgó el titulo fundamentalmente por amor paterno filial (o de otro tipo) o por alianzas familiares, se han encontrado con serias dificultades antes de llegar al ecuador de su mandato. Para proteger tu seguridad financiera, había seleccionado hace mucho tiempo, a una persona en mi jucio interno (bueno, y en mis instrucciones anuales a mis albaceas) para que llevara el timón de nuestras empresas en caso de que yo me «ausentara» repentinamente. Pero, por tu intenso trabajo, por el eficaz uso que haces de tu talento y por la impresionante cantidad de conocimientos que has adquirido, te has hecho acreedor preferente al puesto y título que ahora ostentas.
Debo añadir que en mi lista personal de valoración de tus características personales, la que más descuella entre todas fue descrita así por William Wordsworth:
Hombre parece éste de animoso pasado Y de muy cierto futuro. Supongo que cuando llegues a casa esta noche, tu mujer va a tener que coserte unos cuantos botones en el chaleco. Y como parece que la satisfacción es contagiosa, ¿te importaría llevarme de paso el mío y que también cosa los que faltan.
Un abrazoEl anterior presidente